martes, 20 de enero de 2009

El Adrian Maersk y la discreta contribución de los pilotos de puerto


Lázaro Cárdenas, Michoacán.- Los capitanes José Ramón Mendoza y Miguel Angel Elizondo Silva, fueron los pilotos de puerto que realizaron la maniobra de ingreso al puerto de Lázaro Cárdenas del navío Adrián Maersk, el más grande que haya entrado a un puerto mexicano en toda la historia del comercio marítimo del país.

El ingreso de un navío a puerto, sobre todo de uno de las dimensiones del Adrián Maersk (de 352 metros de eslora o largo y de 43 metros de manga o ancho y con un peso muerto de 109 mil toneladas), es una de las más peligrosas, delicadas y precisas tareas que deben realizar los pilotos de puerto.

El día de la entrada del Adrián Maersk al puerto local, ocurrida el pasado 12 de enero, los pilotos Mendoza y Elizondo partieron en un pequeño bote para encontrarse en el área de fondeadero con el inmenso porta contenedores, en lo que algunos pilotos de puerto han calificado como una colisión controlada.

La escena viene a la imaginación: el bote de los pilotos con ellos abordo se tambalea, a la derecha y a la izquierda, en la medida que surca las aguas. Un distante punto aparece sobre el horizonte, es el Adrian Maersk. Minutos después Mendoza y Elizondo estarán escalando el casco del navío en lo que se considera el momento más peligroso de la operación, conocido como la “transferencia”.

El bote se alinea a lo largo del navío. Ambos continúan navegando al parejo. Los hombres esperan una portilla en el casco del barco de la cual cuelga una corta escalera de mano. Ellos deben subir por ese potencialmente traicionero medio.

Una vez abordo, los dos capitanes del puerto de Lázaro Cárdenas son escoltados hasta el puente de mando del barco, un moderno y confortable espacio con una vista panorámica de la entrada al puerto, desde donde empezarán a pilotear la descomunal embarcación, que por primera vez atracará en un puerto de México.

Aquí cuentan las condiciones metereológicas, la visibilidad, el viento, las variaciones de la marea. Una absoluta precisión se hace indispensable para cruzar el canal de acceso al puerto de Lázaro Cárdenas. “No puede haber fallas, un monstruo de estos, de miles de toneladas, no puede detener su impulso como si fuera un vehículo”, comenta el capitán Elizondo.

“Es una derrama de adrenalina increíble”, agrega el capitán Mendoza.

Después de un tiempo que parece eterno y de varias órdenes en un lenguaje técnico, el Adrian Maersk se aproxima al muelle de LC Terminal Portuaria de Contenedores con su marcha disminuida, hasta un punto convenido, donde los pilotos de puerto Mendoza y Elizondo regresan el mando del navío a su capitán.

Ahí termina una maniobra más de los pilotos de puerto de Lázaro Cárdenas. Esta vez excepcional dadas las características del Adrián Maersk, aunque el ingreso de cada buque al puerto es en si mismo excepcional, único y peligroso.

Los capitanes José Ramón Mendoza y Miguel Angel Elizondo explican que aparte de tratarse de maniobras altamente técnicas y especializadas, también responden a reglas de seguridad nacional, ya que ningún capitán de barco extranjero puede ingresar su nave a un puerto nacional. El ingreso debe realizarlo un piloto de puerto mexicano.

En el puerto de Lázaro Cárdenas operan solo cuatro pilotos de puerto, que en un lapso de 24 horas pueden realizar hasta 10 maniobras de ingreso y salida de embarcaciones, como ya ha ocurrido, a pesar de que las terminales del puerto local nunca han estado operando todas a un mismo tiempo.

Por cierto, el arribo del Adrián Maersk al puerto local no fue objeto de ninguna ceremonia, a pesar de tratarse de un hecho histórico. De no ser por la cobertura periodística, que fue más por iniciativa de los medios que de las autoridades portuarias, el acontecimiento habría pasado prácticamente desapercibido. -o0o-